Auge y declive del Patriotismo Constitucional en España


GT 1.2 Nuevos conceptos de ciudadanía e innovaciones democráticas

Autor/a
Mateo Ballester Rodríguez (Universidad Complutense de Madrid)

A inicios de la década de los 90, en parte a raíz de una conferencia impartida por Jürgen Habermas en Madrid, Juan José Laborda y otros autores comenzaron a defender el Patriotismo Constitucional como la fórmula política idónea para eliminar las sempiternas tensiones nacionalistas en España. Apelando a esta fórmula se pretendía promover el desarrollo de un nuevo sentimiento de vinculación colectiva hacia España basado, al margen de diferencias culturales, en una idea amplia e incluyente de ciudadanía. El sentimiento de comunidad se fundamentaría en la identificación con la Constitución de 1978, entendida como expresión y símbolo de un sistema político que consagra los principios de libertad e igualdad de trato a todos los individuos, con independencia de su adscripción cultural.

Una década más tarde este programa había sido asumido por los dos grandes partidos estatales. Desde que asumió al cargo de secretario general del PSOE en el año 2000, José Luis Rodríguez Zapatero presentó el Patriotismo Constitucional como uno de los principales referentes ideológicos de su nuevo programa político. Poco tiempo después, en enero de 2002, también el Partido Popular se adscribía, en la famosa ponencia política del XIV congreso del partido, a la defensa del Patriotismo Constitucional.

Hoy en día, no obstante, las referencias al Patriotismo Constitucional han desaparecido del lenguaje político de ambos partidos, mientras que la problemática étnico-nacionalista que esta fórmula política pretendía eliminar se mantiene. ¿Significa esto que el Patriotismo Constitucional ha fracasado en España como fórmula para mitigar tensiones étnico-nacionalistas? ¿O más bien debe entenderse, como señalaban algunos críticos, que lo que se aplicó en España se alejaba considerablemente del verdadero Patriotismo Constitucional?

La discusión al respecto remite por un lado a especificidades del caso español y por otro a consideraciones teóricas y cuestiones generales, relativas a la aplicación práctica del Patriotismo Constitucional, que pueden extrapolarse a otros países con tensiones étnico-nacionalistas.