Democracia y futuro: ¿son los Derechos Humanos el debate actual?


GT 1.1 Consecuencias políticas de la crisis económica

Autor/a
Dr. Adrian Vazquez Fernandez (Universidade de Vigo)

Democracia y futuro: ¿son los Derechos Humanos el debate actual?

Nuestra propuesta presenta una hipótesis de partida: el desafío actual para la reactivación de los Derechos Humanos no se encuentra tanto en aspectos culturales no occidentales, como en el necesario debate interno de nuestras instituciones, significados y alcance real de la democracia en el seno de las denominadas sociedades democrático-liberales. Esta hipótesis se sustenta atendiendo a los siguientes puntos:

1)                          La emergencia de países asiáticos no describe la posibilidad de una reinterpretación moral, ética y política de la categoría de legitimidad, o por lo menos no de una legitimidad desligada del concepto democrático de Soberanía Popular. El protagonismo de los países asiáticos, principalmente de China y Corea, como potencias internacionales, está ligado a su incuestionable crecimiento económico –lo que podría situar el debate en una cuestión acerca de la hegemonía y el poder-, pero nada hace prever que esto suponga una “transfusión” moral de modo global. Estos países, altamente industrializados y con  masas de población  concentradas en grandes urbes, parecen adoptar y querer para si los modelos occidentales de consumismo y libertades individuales, al margen de una reinterpretación del significado de estos derechos y libertades a partir de su “diferencia cultural propia”. Por otra parte, no confiamos en una alternativa o “metamorfosis cultural de los Derechos Humanos” debido a la homogenización actual de los sistemas de tolerancia, tal y como ha señalado, en un sentido diferente, Chantall Mouffe, lo que situaría el problema en las reformas de los modelos occidentales de inclusión y gobierno internacional y su lógica operativa . Al mismo tiempo desconfiamos de la “novedad moral” que pudieran aportar estas culturas.

2)                          En el caso de la India podemos localizar de nuevo lo que denominaremos “P.C.S.E”, esto es, “Patologías Comunes de Sociedades Emergentes”: a) alto grado de permeabilidad a la cultura global, en la que los modelos políticos y económicos occidentales son protagonistas; c) alto grado de contaminación cultural; d) modelos de crecimiento económico en la senda neoliberal; e) grandes desigualdades internas y una estructura de poder “impermeable”. Todas estas patologías harían muy difícil una alternativa, y mucho menos, una alternativa moral, tal vez política o mejor dicho de poder.

3)                          No negamos la necesidad de una resignificación democrática, y del significado y “praxis” de los Derechos Humanos, y nos sumamos a la búsqueda de una alternativa a la hegemonía neoliberal; teniendo muy clara la no identificación entre neoliberalismo y cultura occidental. Pero afirmamos que esta posibilidad se encuentra en el necesario debate interno de las sociedades occidentales, europeas y norteamericanas; debate que debería abandonar los endemismos ideológicos y recuperar la senda democrática. Se trata de replantear el mercado, los modelos de distribución económica, así como el modelo actual de relaciones internacionales que reproduce y se rige por el dañino “realismo político”. La democracia debe estructurarse desde un modelo “Plurifederalista normativo” que apueste por nuevos modelos democráticos y que parta de una nueva noción de nación y estado. Sin un compromiso normativo que transforme los sistemas de igualdad, libertad y tolerancia dotándolo de normas y directrices flexibles, la interpretación moral quedará siempre en el ámbito individual y por lo tanto no tendrá impacto. En nuestra propuesta esto lo presentaremos conjugando las teorías de autores como Jacques Derrida, Jürgen Habermas y Ernesto Laclau, pero deteniéndonos en los aspectos formales que nuestras democracias y en las infrautilizadas políticas de participación ciudadana, presentes en nuestras sociedades, que creemos son imprescindibles para una reactivación moral y por ende de los Derechos Humanos.  Brazil en este caso si se muestra como un ejemplo de reactivación democrática y de debate acerca de aspectos cruciales como la pobreza, pero sería absurdo dejar de apuntar su herencia y realidad, prioritariamente occidental.

 

No podemos hablar de los Derechos Humanos y su futuro sin hablar del presente actual de deslegitimación política que las sociedades occidentales están experimentando. Afirmamos que tenemos motivos y razones para sumarnos a una propuesta alternativa, no Occidental, pero si desde Occidente.

Estas son las líneas propuestas en nuestro papper.