Precariedad vital y estructura social en España.


GT 5.2 Políticas públicas y procesos de precarización social

Autor/a
Rafael Castelló Cogollos (Universitat de València)
Coautor/es
Ramon Llopis Goig
Ísis M. Sánchez Estellés
Carles Xavier Simó Noguera

Se utilizan las encuestas de Condiciones de Vida de 2006 y 2007 para medir la precariedad vital de las personas según el sexo, la edad, el estado civil y la convivencia, la estructura de los hogares, el nivel de estudios, la clase ocupacional, la nacionalidad y las comunidades autónomas de residencia. La precariedad vital comprende las siguientes dimensiones: 1) la dimensión socio-económica que incluye las subdmensiones de precariedad de ingresos, precariedad laboral, y precariedad formativa; 2) la espacio-vital comprendre las subdimensiones de precariedad de vivienda y precariedad de salud; 3) la dimensión relacional que comprende la precariedad en el ocio, la precariedad en relaciones sociales, la precariedad de redes de apoyo social y la participativa; y 4), la precariedad participativa. Aunque la información de que disponemos adquiere un mayor grado de complejidad en unas dimensiones que en otras, las cuatro dimensiones teóricas propuestas ofrecen unos resultados con remarcables niveles de validez y fiabilidad. La precariedad de participación cívico-participativa es la que presenta los niveles más elevados y generalizados. Aunque muy mediada por el nivel de estudios de la población, y por la edad esta precariedad vital afecta a prácticamente todas las categorías sociales. Tras la precariedad cívico-participativa, los niveles más altos son los encontrados en la precariedad socio-económica, en la que se hacen notar los efectos correctores de los niveles educativos, y junto a ellos, la ocupación, y el género constituyen los factores más sensibles. Por su lado, la precariedad relacional, ilustra que los hombres son los que presentan mayores niveles, y la edad y el nivel de estudios se comportan como las variables explicativas más fuertes.