Egipto: los actores de una transición en curso.


GT 6.2 Conflicto, oposición y redes sociales en el Magreb y en Oriente Próximo

Autor/a
Bárbara Azaola Piazza (Universidad de Castilla La Mancha)
Coautor/es
Miguel Hernando de Larramendi Martínez

Con la caída de Hosni Mubarak el 11 de febrero de 2011 se ha iniciado una nueva etapa en Egipto llena de esperanzas pero también de incertidumbres. La presión de la calle se hizo insostenible después de 18 días de protestas y el raistuvo finalmente que renunciar al poder. Desde entonces, es el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas el que está fijando la hoja de ruta del proceso de transición a través de un órgano en el que no participan civiles. Consciente de la importancia que han tenido las redes sociales en las movilizaciones, ha creado su propio perfil en Facebook a través del cual ha ido anunciado sus decisiones. La movilización popular, por su parte, se ha mantenido, consiguiendo algunos éxitos: la designación de un nuevo gobierno presidido por Essam Sharaf, desvinculado del antiguo régimen de Mubarak, y la disolución del cuerpo de los servicios de seguridad del Estado. El referéndum sobre las enmiendas constitucionales, celebrado el 19 de marzo, tan solo cinco semanas después de la caída de Mubarak,  ha supuesto una prueba para establecer un primer equilibrio de fuerzas entre los actores políticos. La victoria del "sí" (77,2%), apoyado por la organización de los Hermanos Musulmanes y el Partido Nacional Democrático, refuerza la idea de que ambas fuerzas políticas parecen ser las mejor situadas para obtener buenos resultados electorales en las elecciones legislativas anunciadas por los militares para septiembre. Los partidarios del "no" (22,8%), entre los que se encuentran los promotores de las revueltas y el resto de partidos y fuerzas de la oposición, incluidos los candidatos a las elecciones presidenciales -aún sin fecha de celebración- como Mohamed El Baradei o Amr Mussa, han visto como la hoja de ruta marcada por el ejército parece no beneficiarles. Habrá que ver, en este periodo de tiempo que queda para las elecciones de septiembre, si la oposición y aquellos que lideraron la movilización popular, afrontan el reto de organizarse y articular liderazgos para no correr el riesgo de quedar marginados del proceso de transición política.