Democracia y constitucionalismo en Brasil e o “eterno retorno” de la reforma política


GT 2.6 Crisis de las consolidaciones democráticas. Legitimidad y contestación de los pactos transicionales.

Autor/a
Filomeno Moraes (UNIVERSIDAD DE FORTALEZA (UNIFOR))

El proceso brasileño de transición, del autoritarismo-burocrático al estado de derecho y a la democracia, tuvo como marcos fundamentales el Congreso Constituyente (1987-1988) y la Constitución del 1988. El texto constitucional estableció que “todo el poder emana del pueblo, que lo ejerce por medio de representantes electos o directamente”, en los términos de la Constitución. Abordando la evolución político-constitucional del país en los últimos veinte y cinco años, la ponencia destaca la “constitución política”, sobretodo la conjunción entre la democracia representativa y la democracia participativa, con énfasis en los logros y frustraciones alcanzados en lo respecto al proceso electoral, la organización partidista y la vida parlamentaria, así como en lo respecto a participación directa, a través de los plebiscitos, los referendos y la iniciativa popular de la legislación. Y acentúa el “eterno retorna” de la reforma política, a través de propuesta amplias y radicales que, cíclicamente y, inclusive, ahora, de cambios del sistema político. Evidentemente, se identifican distorsiones en el funcionamiento de las instituciones políticas brasileñas, debiendo modificarlas para que se eviten consecuencias negativas asociadas a las mismas. Pero, observase, cada vez más, que los riesgos de crisis institucionales cíclicas disminuyen y parece que las costumbres políticas están dando soluciones a los problemas, o sea, el proceso político brasileño, aunque enfrenta problemas y dilemas, ha caminado en el sentido de evitar los conflictos disruptivos que marcaron perversamente la evolución política y constitucional anterior a 1988. Por fin, se resalta que la perspectiva de hacerse un incremento de reforma política puede ser más eficaz que las propuestas amplias que se presentan. Con el perfeccionamiento del presidencialismo, del sistema de representación proporcional y también del federalismo, que son elementos ya tradicionales en la política brasileña, tal vez se esté realmente formulando la reforma política necesaria.