Redes transnacionales y redefinición de la identidad nacional. Una comparación entre los casos de Palestina y del Sahara Occidental.


GT 6.2 Conflicto, oposición y redes sociales en el Magreb y en Oriente Próximo

Autor/a
Isaías Barreñada Bajo (Universidad Complutense de Madrid)

El territorio del Mandato británico de Palestina así como el territorio de asentamiento de la población saharaui han sufrido en el último siglo diferentes divisiones, resultados de las cuales sus poblaciones originarias han sido fragmentadas. En el caso palestino, una parte de la población árabe autóctona vive desde 1948 en el Estado de Israel y otra parte esta dispersa en Cisjordania y Gaza, en los países de acogida de refugiados y en la diáspora. La resolución de la cuestión palestina, si se materializa con la creación de un Estado palestino en Cisjordania y Gaza, conllevará definir un nuevo tipo de relación entre los palestinos que vivan en el territorio del estado nacional y aquellos que vivan fuera y tengan otras ciudadanías. En el caso saharaui, la colonización española y posteriormente la descolonización escalonada y fallida en su última dimensión, también han fragmentado a la población autóctona. Actualmente hay saharauis en el sur de Marruecos, en el territorio de la ex colonia española, en los países vecinos como refugiados o emigrados, y en una diáspora más amplia. La independencia de la excolonia o la legalización de la anexión mediante una consulta de autodeterminación, también abocarán a una situación en la que una parte de la nación quedará fuera del estado, sean los saharauis del sur de Marruecos sean los exiliados que no retornen. Lo singular es que en ambos casos, la prolongación del conflicto ha generado dinámicas novedosas que involucran a los diferentes componentes de esas poblaciones, que tienen expectativas propias, que viven situaciones muy diferentes y que tienen posibilidades de socialización y de comunicación entre ellas. Estas nuevas dinámicas compartidas van desde la colaboración, hasta la elaboración de discursos políticos comunes y una redefinición identitaria. Finalmente estos procesos no han sido promovidos por los movimientos de liberación nacional, sino que responden a nuevas dinámicas de base, en las que intervienen modalidades de organización en torno a demandas de ciudadanía, el aprovechamiento de espacios trasnacionales y el uso de nuevos medios de comunicación.